Header Ads

Recordando a The Radicalz y cómo cambiaron para siempre a WWE — ¿Sucederá lo mismo con Nakamura y el Bálor Club?

La historia de la llamada Attitude Era ha estado, en años recientes, abierta al revisionismo. El cambio de siglo trajo una implosión del boom más grande que ha tenido la lucha en los Estados Unidos, y como resultado de dicha implosión, millones de aficionados dejaron de serlo. Para cuando comenzó la época de John Cena, la mayor parte de los aficionados eran nuevos.
Es lo mismo que sucede con ECW: la mayoría de los fans actuales no vieron ECW cuando la empresa estaba viva. O en México, donde la mayoría de los fans actuales surgieron de los booms de 1991-1993 y 2004-2006 y no vivieron la etapa de El Toreo.
Y sucede que esos fans aseguran que la Attitude Era fue mejor que la WWE actual, que ECW fue mejor que la lucha independiente actual y que la lucha de El Toreo en los ochentas fue mejor que el CMLL y la AAA actuales.
Independientemente del cliché de “todo tiempo pasado fue mejor”, tanto los recuerdos propios como las compilaciones que podemos ver en video de las empresas del pasado, están compuestas de highlights, es decir, de lo más vistoso y emotivo.
En el caso especifico de la Attitude Era, recordamos, y nos hacen recordar, las confrontaciones entre Stone Cold Steve Austin y Vince McMahon, los promos de The Rock, las bravuconadas del DX Army y la voluptuosidad de Sable. No recordamos (ni nos hacen recordar) a Beaver Cleavage, al racismo intrínseco de The Nation of Domination, a la discriminación expresa de The Oddities o a lo mal que luchaba gran parte del elenco.
Porque luchaban mal.
Road Dogg Jesse James era uno de los mejores al micrófono, y era genial verlo en su presentación, pero la magia se acababa al sonar la campana y recordar por qué es el patito feo de la dinastía Armstrong.
Y lo mismo se puede decir de Triple H: Presentación excelsa, majestuosa, pero lucha excesivamente mecánica y repetitiva.
¿Y qué tal The Rock? The Rock era el peor estelarista del elenco. Su carisma increíble era lo único que cubría su falta de talento. Y no era su culpa: The Rock no era un luchador cuando hizo su tryout en Memphis con unas mallas prestadas de King Hakú.En ese tiempo no había un programa de desarrollo de talento, así que The Rock (un gran atleta nato) iba aprendiendo sobre la marcha, y cual si fuera personaje de RPG, absorbía las habilidades de sus rivales. Por eso sus luchas con Stone Cold eran un intercambio interminable de golpes.
The Rock comenzó a mejorar cuando por fin tuvo la oportunidad de enfrentar a luchadores de un repertorio más amplio. Y eso fue cuando The Radicalz llegaron a WWE.
En esos días, los luchadores estelares se habían estancado. Quizá estaban obnubilados por el éxito de Stone Cold –un brawler bona fidey todos querían luchar a golpe y porrazo, pero sólo Stone Cold lo hacía bien, lo hacía creíble e impactante. Los demás parecían estar bailando. Antes de Stone Cold, quien marcaba el paso era Bret “The Hitman” Hart, el luchador más completo que ha tenido WWE. Antes de Hart, era el mundo de caricatura de Hulk Hogan.
Cuando Stone Cold quedó temporalmente fuera por una lesión, The Rock subió al podio como el número uno. Se esperaba que ahora todos le siguieran el paso, pero gracias a Dios, The Rock decidió cambiar la política y seguirle el paso a Chris Benoit, de The Radicalz.
The Radicalz eran Dean Malenko, Eddie Guerrero, Chris Benoit y Perry Saturn. Antes formaban el grupo Revolution en WCW, junto a Shane Douglas. En medio del descontento por el caos creativo en WCW y por la manera en la que los Hulk Hogans y los Kevin Nash manejaban todo a su antojo, Eric Bischoff ofreció su salida a quien la pidiera. Raven de inmediato tomó la oferta y volvió a ECW, mientras que Konnan, Rey Misterio Jr. y los de Revolution ofrecieron sus servicios a WWE antes de pedir su salida.WWE se interesó sólo por Malenko, Guerrero, Benoit y Saturn, quienes debutaron como The Radicalz en el episodio de Monday Night Raw del 31 de enero de 2000.
Y su llegada fue, podría decirse, un game changer. Cuatro de los más talentosos luchadores de todo el mundo aparecían para poner a prueba a los Superestrellas WWE.The Radicalz lograron sacar lo mejor de esos Superestrellas que hasta entonces sólo buscaban el aplauso fácil y que ahora redescubrían la pasión por la lucha.
Y, como ya lo dijimos, el caso más notorio fue el de The Rock y Chris Benoit. Era asombroso ver cómo se esforzaba The Rock, aplicando el cangrejo con cruceta (Sharpshooter). Seguramente Riki Choshu, Bret Hart y Sting veían a The Rock hacer esa llave y decian “¡Ah, ternurita!”, pero al menos lo intentaba.
El cambio en el estilo de WWE fue algo permanente. Antes de The Radicalz, ningún no-estelarista lo había logrado (Chris Jericho y Ken Shamrock se adaptaron al estilo WWE y nadie hizo eco ni de los mexicanos ni de Dan Severn), pero ahora, el nuevo siglo vería a una WWE con un anclaje mayor hacia la parte puramente luchística, algo que no había conseguido en dos décadas. Sin esa tendencia iniciada por The Radicalz, no habríamos visto al Undertaker luchar de verdad (como en el clásico instantáneo que fue su match con Kurt Angle en No Way Out 2006), y quizá Rey Mysterio, CM Punk y Daniel Bryan no habrían llegado a WWE.
Y The Radicalz vienen a colación porque su llegada a WWE tiene ciertos paralelismoscon la potencial llegada de AJ Styles, Shinsuke Nakamura, Karl Anderson y Doc Gallows(Luke Gallows recargado). La noticia ha provocado tanto revuelo que la novedosa estipulación del próximo Royal Rumble pasó a segundo plano. La posibilidad de que Styles, Anderson y Gallows se unan a Finn Bálor parece suficiente para considerarlos como los nuevos Radicalz, y si le sumamos a ello el que Nakamura pueda ser manejado como el estelarista nato que es (algo similar a lo que han hecho con Asuka en NXT), WWE podría estar a punto de dar un giro a su estilo.
Porque hasta ahora el que marca el paso es John Cena. Y de Cena, hay que decirlo, a pesar de lo que digan sus detractores, es mucho más talentoso que la mayoría de los estrellas de la Attitude Era, pero el estilo que maneja se está quedando estancado.
Con Cena fuera del escenario por el título y con la posibilidad de que en este año se tome más descansos para filmar películas, el que debe marcar el paso es Roman Reigns, pero está en una situación similar a la de The Rock en 1999: todavía está muy verde para eso, pero puede ser lo suficientemente astuto como para permitir que sus próximos rivales sean quienes lleven la batuta.
La historia se construye en base a ciclos, y los ciclos suelen repetirse. The Radicalz dieron la pauta para el estilo de la WWE del nuevo milenio. Nakamura y el Bálor Club podrían hacer lo mismo en el futuro cercano. Habrá que estar atentos.