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División de opiniones

¿Es el momento adecuado para una división de marcas? ¿Cuáles son los problemas que plantearía esta situación?

A finales de los años 90 la competencia entre las dos grandes empresas del panorama del wrestling americano alcanzó sus cotas más altas. Las Monday Night Wars conformaron uno de los capítulos más intensos de la historia del wrestling. Finalmente, WWF se llevó el gato al agua, sentenciando a WCW. El último episodio de Monday Night Nitro de WCW empezó con Vince anunciando que había comprado WCW. La guerra había terminado.

Con la compra de WCW, WWF poseía ahora un roster muchísimo más amplio pero la situación no era tan sencilla. No había espacio de televisión para todo el mundo y no se vio una doble programación. Tras varios intentos de hacer hueco a la programación de WCW en los shows que poseía la WWE y una storyline de invasión en la que los talentos de WCW y ECW entraban en colision (mediante The Alliance) con WWF la WWE ejecutó la solución más simple. Con dos programas ya en TV (RAW y Smackdown) WWE decidió reestructurar el roster, asignando a cada talento exclusivamente a una de estas marcas, a excepción del campeón indisputado y la campeona femenina.

De esta manera, se realizaron 57 elecciones de draft en un programa especial conformando 2 marcas.

Como se puede ver, la situación era extraordinaria. Dos empresas gigantes habían peleado y una de ellas había fagocitado a la otra, absorbiendo también a una parte importante de su roster, lo que forzó a una gran cantidad de ajustes de plantilla (muchos, como Sting, ni siquiera firmaron por WWF) . Por si esto fuera poco, WWE también había comprado a la extinta ECW.

El fan del wrestling de finales de los 90 tenía varias alternativas para disfrutar de su hobby en TV y con esta situación, había quedado ligado a tan solo una de ellas. Esto hizo aún más fácil la decisión de dividir las marcas. El fan de aquella época había vivido una guerra, una competencia y en muchas ocasiones, se había identificado con otra marca. WWF fue muy inteligente, ya que con la extensión de marcas no solo consiguió ubicar y reestructurar su roster, sino mantener una ilusión de competencia que atraería al fan. Unos elegirían como favorita a SD y otros a RAW (formato que se explotó en eventos como Survivor Series o en un PPV temático ya varios años después, Bragging Rights) El wrestling vivía entonces su peak en cuanto a popularidad, por lo que no era arriesgado dividir esfuerzos.

Si atendemos a las primeras posiciones del draft, veremos que no había problema alguno para conformar dos shows sólidos.  The Rock, Undertaker, Kurt Angle, la NWO, Kane, Booker T… WWF contada con un roster plagado de megaestrellas que ya estaban consolidadísimas. Si bajábamos alguna posición más nos encontrábamos con los Dudley, Lesnar, Lita, Chris Jericho, los Hardys, Diamond Dallas Page…  A esto hay que sumar a HHH, el campeón indisputado, a Jazz, campeona femenina y a Stone Cold Steve Austin, declarado agente libre.

El roster que poseía la WWF era excepcional, pero también muy equilibrado y en un contexto de máxima popularidad del wrestling y vacío por la caída de la WCW y ECW esta decisión está totalmente justificada. Para evitar que la situación se enquistara, a partir de 2004 se celebró una lotería de draft en la que los talentos se intercambiarían aleatoriamente.  Además, los títulos mid card (Crucero, intercontinental…) quedaron ligados a la marca del luchador que los portaba. Posteriormente, el WHC fue creado exclusivamente para RAW y otorgado a Triple H el cinturón, tras quedar el campeonato indisputado (que pasaría a ser el campeonato de la WWE) en Smackdown, en manos de Brock Lesnar.

WWE también adaptó su calendario de PPV, en el que salvo los 4 grandes, el resto de PPV se dividió entre RAW y Smackdown, aunque esta idea fue desechada ya avanzada la década de los 2000. No era extraño el por qué. El wrestling ya no era tan popular y llenar la cartelera de un PPV con un roster de menos de 30 wrestlers era bastante complicado ya que no era fácil dar rivalidades frescas y e interesantes con una rotación de wrestlers tan limitada. Esto se hizo especialmente evidente en los PPV de RAW de esa época.

Tras varios años de desgaste del sistema, WWE enterró la división de marcas, iniciando en 2011 la era “supershow” en la que se eliminaban las limitaciones. Cualquier luchador podría aparecer en cualquiera de las marcas pero pese a esto, continuaban existiendo dos títulos mid card y dos títulos mundiales. El World Heavyweight Championship, que había perdido mucho prestigio, fue unificado con el campeonato de la WWE en TLC 2013 en manos del campeón de la WWE Randy Orton tras vencer en un ladder match a John Cena con ambos títulos en juego. Esto nos lleva al panorama actual en la que RAW es el show A de la compañía y Smackdown el Show B.

Por algún motivo, muchos fans de las diferentes IWC reclaman la vuelta del sistema de marcas. No hay un contexto histórico que justifique de alguna manera esta propuesta, pero las ganas siguen ahí. El fan quiere volver a esos tiempos seguramente porque creció con ello y lo echa de menos pero también está la motivación de ver a unos talentos mejor aprovechados.

Echemosle un vistazo al roster de la WWE, segmentándolo por status y división:

Main eventers: John Cena (Lesionado), Seth Rollins (Lesionado), Randy Orton (lesionado indefinidamente) Triple H (part timer), The Undertaker (Part Timer, calendario especial) y Roman Reigns.

Upper Cards: AJ Styles, Dean Ambrose, Kevin Owens, Chris Jericho (Part timer,calendario especial) , Sheamus y Bray Wyatt.

Mid Cards: Alberto Del Rio, Barrett, Big Show (retirada inminente), Cesaro, Dolph Ziggler, Kalisto, Kane (retirada inminente), Neville, The New Day (stable y tag team) The Dudleys (tag team) The Miz, The Usos (tag team) Rusev, Ryback y The Wyatts.

Low Cards:  Damien Sandow, Fandango, Goldust, Jack Swagger, Mark Henry (retirada inminente), Los matadores (tag team), R-Truth, Sin Cara, Social Outcast (Stable), Stardust, The Ascension (tag team) The Prime Time players (Inactivos, sanction de Titus), Tyler Breeze y Zack Ryder.

Divas: Alicia Fox, Becky Lynch, Brie Bella (Retirada inminente) Charlotte, Naomi, Natalya, Nikki Bella (Lesionada, baja indefinida), Paige Sasha Banks, Summer Rae y Tamina.

El roster es amplio, no cabe duda. Pero no hay más que ver la sección Main eventers para apreciar que WWE tiene una extrema dependencia de los part timers. Por si esto fuera poco, gran parte de los main eventers a tiempo completos están lesionados de gravedad. Los únicos que (en principio) seguirán en la compañía dentro de 5 años están teniendo problemas.  Reigns de aceptación y Seth no estuvo a la altura como draw durante su reinado.

El upper card no posee apenas nombres. Si bien varios de ellos parecen poder dar el salto al main event, aún no están listos. Hablo de Owens, Styles y Ambrose. Por si esto fuera poco, de nuevo un part timer (Y2J) debe realizar un apoyo clave en esta franja. A esto se suma la grave falta de rumbo de Wyatt.

El mid card es amplio, pero existe una falta de competidores en singles importante. Tan solo Cesaro (lesionado) Ziggler (perdido y con 0 momentum), Neville, The Miz y Ryback son activo que no se retirarán próximamente o que estén ligados a un stable. Esto provoca una saturación de combates en el mid card. No es extraño que Owens tenga como jobbers personales a Neville, Cesaro y especialmente Ziggler por esto.

En el Low card, salvo un Stardust que pide a gritos volver a ser Cody Rhodes y Tyler Breeze no hay nada demasiado destacable.

La única división que cuenta con suficientes efectivos y una tendencia al alza lenta pero segura es la división de divas, pese a estar cerca de perder a las gemelas Bella, lo cual sería especialmente dañino en el caso de Nikki.

La conclusión es simple. WWE tiene un roster bastante amplio y con bastante calidad, pero con vistas a medio plazo la realidad es que es un roster tremendamente descompensado y con una situación horrible en el main event (La parte más importante, la que de verdad vende entradas) y en el upper card, con pocos nombres y poquísimas alternativas en el mid upper card, que llevan a los wrestlers de esta zona a quemarse y perderse sin momentum ni credibilidad (ejemplificado a la perfección en Dolph Ziggler)

Suponiendo una división de marcas, es obvio que se reactivaría otro campeonato mundial (con la propia contradicción de tener dos campeones máximos en un solo organismo) y por supuesto los rosters se dividirían a la mitad, dejándonos con unos rosters de alrededor de 30 personas, part timers y lesionados incluidos.

A priori la cifra no parece mala, es incluso superior a la de la primera división de marcas pero la situación es muy diferente. ¿Realmente alguien vería estos shows? RAW y Smackdown actualmente ocupan 5 horas de televisión y solo en RAW la sensación de saturación de feudos es enorme. Combates repetidos, storylines que no avanzan, competidores sin momentum…

Todo esto, repito, en 5 horas de programación y con un roster de en torno a 60 wrestlers. En un panorama en el que el roster se dividiría a la mitad  y las horas en 3 y 2, la variación sería significativa, pero a peor.

Si bien existiría menos tiempo para el que llenar programación lo cierto es que las posibilidades no bajarían proporcionalmente. La pérdida de la mitad del roster ocasionaría un problema mucho mayor. La repetición de matches sería enorme y es que el número de combinaciones se desplomaría. Al tener un show B como smackdown puede repartir ahí tag team matches, cruzar storylines y  destacar en importancia cosas que en RAW pasan desapercibidas. Sin un show B, tienes que poner toda la carne en el asador en las horas de programación que tenga asignadas tu marca, pero los ingredientes son también mucho más escasos. Si en uno de estos programas ocurriese una lesión importante, el daño sería mucho mayor que en el formato actual. Si, solo afectaría a una marca, pero con un daño crítico. Si esto además se diese en un main event que como hemos visto, es muy pobre incluso con el formato actual, la situación sería un caos completo.

Muchos argumentan que esto no sería asi, ya que los low cards y mid cards tendrían mucho más protagonismo. Esto sí es cierto, pero de nuevo, ocurre lo que llevó a WWE a acabar con los PPV exclusivos. ¿Compraríais un PPV en el que salvo las luchas titulares (que además ya has visto repetidas varias veces) hubiera rivalidades de relleno como Jack Swagger vs Dolph Ziggler? ¿Nos garantiza WWE que sería una rivalidad interesante cuando posiblemente por esa falta de roster una storyline de mid card se consumiera instantáneamente?

Otro punto a favor de la división de marcas es que supuestamente no habrá sitio para los talentos provenientes de NXT. Teniendo en cuenta que la division tag team es una catástrofe (El único tag team con momentum es el quemado New Day y las alternativas son tags cómicos) y que el nivel de competidores singles en NXT no es tan elevado como nos quieren hacer creer (tan solo Sami Zayn parece un prospect sólido a corto plazo más alla de la capacidad de ventas de Finn Balor) resulta muy difícil pensar en un colapso. En NXT la división de Divas solo tiene a Bayley a punto de subir, y será necesaria.

Por último, sigue la creencia de que los bookers, al haber dos marcas, competirán por hacerlo mejor y como se ha dicho antes, los luchadores tendrán más estatus. Sobre lo primero, resulta cuanto menos curioso que tengas que motivar a tus bookers con esto para que trabajen bien. La situación creativa es mucho más compleja, no es tanto un problema de motivación como de mala organización y caos (confirmado por varios ex bookers e incluso wrestlers de la compañía). Y respecto a lo segundo, sí, tu mid card favorito tendrá más estatus, pero en un estanque mucho más pequeño. Quizá le veas en algún segmento más y si tienes suerte, canjeará uno de los dos MITB para convertirse en un falso campeón mundial (puesto que no habrá uno, sino dos campeonatos mundiales en una misma empresa)

Como conclusión, creo que está claro que la división de marcas no es otra cosa que una manera de canalizar, de forma precipitada, el deseo de que las cosas mejoren.

El fan, consciente de que el producto está estancado, quiere estímulos para que esta situación cambie y de paso, revivir recuerdos y disfrutar de un mayor foco de atención sobre sus estrellas favoritas. Sin embargo, se tiene muy poco en cuenta que es un proceso que necesita de unas condiciones favorables que ahora mismo no se dan y también se olvida de que la división de marcas tuvo lugar en un contexto irrepetible para el negocio, por lo que no hay ahora mismo una justificación tan fuerte, aunque está claro que lo de Shane puede ser toda una declaración de intenciones.